Historia

El Residencial El Llano, se encuentra en la Isla de La Gomera, la única isla del archipiélago Canario que no ha tenido erupciones volcánicas durante los últimos dos millones de años.

Es uno de los pocos lugares de España que puede presumir de una riqueza ecológica como la que guarda la isla de la Gomera, declarada, por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad.

En sus poco más de 378 kilómetros cuadrados de superficie agreste y escarpada, se puede disfrutar de su pico más alto, el Pico de Garajonay, con una altura de 1.487 m. , que ha dado lugar a una de las leyendas más populares de la Isla: Gara y Jonay. Posteriormente el nombre de Garajonay se extendió a todo el territorio que ocupa el Parque Nacional, único en el mundo por sus bosques de Laurisilva y que cuenta con numerosos parques y monumentos naturales de gran belleza, además de lugares y especies de interés científico y de una singularidad extraordinaria.

Según muchos historiadores los primeros pobladores de las islas Canarias fueron los Bereberes.

La conquista de La Gomera se inició a principio del siglo XV por Jean Bethencourt bajo la Corona de Castilla. En ese tiempo, la Isla jugó un papel muy importante en el Descubrimiento de América, ya que fue precisamente desde esta isla, desde donde partió el Almirante Cristóbal Colón, el 6 de septiembre de 1.492, hacia el Nuevo Mundo, cargado de agua y provisiones para el viaje.

Lo más destacado en cuanto a folclore y tradición es seguramente el lenguaje del Silbo Gomero que se remonta a la época de los aborígenes y que surgió por la necesidad de comunicarse a través de los pronunciados barrancos. Actualmente se imparte su enseñanza en los colegios y está en trámite su declaración como Patrimonio Intangible de la Humanidad, por parte de la UNESCO.

En cuanto a la localidad de Valle Gran Rey cabe destacar que debe su nombre al poderoso Amalahuigue, rey aborigen del Cantón de Orone. El valle se encuentra arropado entre los riscos de Tegerguenche y la Mérica, siendo este último, morada del Lagarto Gigante de La Gomera. Son laderas muy rocosas y casi verticales que alcanzan altitudes superiores a los setecientos metros desde la misma orilla de la playa. La parte alta, más conocida por Guadá, tiene sus laderas dibujadas por los bancales cultivados que preceden a uno de los palmerales más frondosos de la isla.